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RELACION ENTRE SOBRE-EXIGENCIA PARENTAL Y CUADROS DE ANSIEDAD

Un motivo de consulta recurrente en los niños y niñas que me visitan es la manifestación de cuadros ansiosos.

Estos se muestran de diferentes maneras: desde las somatizaciones físicas (dolores de estómago, de cabeza, ganas de vomitar, mareos, entre otros), reacciones emocionales: crisis de angustia, sentimientos de ahogo, irritabilidad, desesperación, etc. y la respuesta conductual: agresividad hacia otros o sí mismo, evitación y en casos más graves diversas fobias.

Si bien un cuadro de ansiedad puede tener múltiples causas, hoy me referiré a una de ellas: la sobreexigencia de alguno de los padres, o ambos, en cuanto al rendimiento escolar de sus hijos.

Estos padres en general comparten las mismas características: están siempre pendientes de las notas que sacan sus hijos, revisan cuadernos, trabajos y tareas constantemente, piden reuniones con los profesores si es que no están de acuerdo con las notas o la corrección de alguna prueba, entre otras.

Asimismo, son padres que tienden a ser muy exigentes consigo mismos y que no rara vez presentan o presentaron cuadros de ansiedad ellos mismos.

Algo grave que sucede es que tienden a reforzar en sus hijos solo el tema de rendimiento dejando de lado otras áreas de éstos: la social, la artística, deportiva u otras. En otras palabras, están pendientes de los niños sólo en relación a sus notas y desempeño dejando de lado otros intereses que puedan manifestar.

¿Qué pasa aquí? El niño se siente valorado sólo en la medida que rinda y empieza a hacer esfuerzos sobrehumanos para agradar a su madre o padre; a veces se pone muy competitivo con sus compañeros e incluso se obsesiona con las notas dedicando mucho de su tiempo en esta área. Pero este funcionamiento dura poco; en general, el niño revienta en algún momento, mostrando los comportamientos que se mencionan más arriba lo que deteriora su salud física y mental y además la relación con sus padres. Incluso puede desarrollar una fobia que se manifiesta en un rechazo para ir a clases.

Es recomendable que los adultos estén pendientes del funcionamiento escolar de sus hijos, pero no hasta el punto de angustiarlos. El interés debe estar focalizado en el área escolar tanto como en otras áreas del niño. Para que éste se desarrolle sanamente, debe estimularse de manera integral.

En estos casos, a nivel psicoterapéutico se trabaja tanto con los padres como con los niños.

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